Hermandad de Nuestra Señora de los Desamparados de Huelva.

 

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Dulce Nombre en su Mayor Aflicción

 

 

Nuestra Señora de los Desamparados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 












 

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Hermandad de Nuestra Señora de los Desamparados Seráfica y Servita Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Redención y María Santísima del Dulce Nombre en su Mayor Aflicción.

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La Orden de los Capuchinos fue fundada por Mateo de Bassi (o de Bascio), un fraile menor observante (franciscano) de Montefiescone (Italia), de una vida ejemplar y austera. Para su reforma de la orden seráfica tomó como modelo a San Francisco de Asís y a sus primeros compañeros. Con fecha Roma 10 de junio de 2002, desde el Curio General la Hermandad recibió una carta donde oficialmente se declaraba afiliada a la Orden de Frailes Menores Capuchinos, el Ministro General, OFM Cap ( Fray John Corriveau ) envió dicho documento donde se refleja y declara que a la Hermandad ( Saltés, Cofradía Portuaria de Huelva) por su culto y difusión a la Preciosa Sangre de Nuestro Senor Jesuscristo y a las Cinco Llagas, por su devoción a la Santa Cruz de la Redención, que venerara y difundiera San Francisco y sus santos seguidores, por su identificación con los fundamentos de dicha Orden y sus ideales. Por su infinito amor a la Orden capuchina, a la Hermandad de Nuestra Señora de los Desamparados se le declaraba Hermandad Benemeritá y afiliada espiritualmente a dicha Orden.Titulo de Seráfica. como asi consta y en la Sede de la Hermandad c/ Miguel de Unamuno nº2 se puede visualizar la Carta donde se declara Hermandad Seráfica.

 
 

En esos primeros momentos se le apareció el Poverello de Asís y le animó a continuar su tarea. El fundador propugnaba una vuelta al primitivo espíritu franciscano: pobreza total, vida eremítica y libertad para predicar. En esas primeras Reglas se dice que los conventos capuchinos deben ocupar sólo el terreno necesario y deben estar cerca de las poblaciones. La orden de los Frailes Menores Capuchinos fue fundada gracias a la Bula Religionis zelus de Clemente VII (1526 -1528), pero mantuvo a los capuchinos bajo la jurisdicción de los frailes menores, el mismo Sumo Pontífice les concede el hábito y su forma de vida. Durante los primeros años siguen bajo los franciscanos observantes, en varias ocasiones, los papas la declararon verdadera orden franciscana. Pero no es hasta el año 1528 en el que el Papa les hace familia independiente. Paulo V (1605-1621), les desliga finalmente de los observantes y crea el Ministro General en 1619.  

 

El hábito capuchino es oscuro, de estameña (tejido de lana, sencillo y ordinario), una túnica talar con capucha, ceñida por una cuerda de lana blanca, sandalias y una pequeña capa que llega hasta la extremidad de las manos. Existe una rama femenina fundada en Nápoles en 1538 por María Laurentia Longo.  

 

La orden de las capuchinas fue una reforma que restauraba la regla de santa Clara. Su primer convento en España se fundó en Barcelona en 1602. En España intentarán establecerse desde el año 1570, pero la oposición de Felipe II y la prohibición papal de asentarse fuera de Italia lo harán imposible. Lo consiguen en 1578 en Sarriá por la invitación a fundar un convento que hicieron los consellers de Barcelona. A esa primera fundación vienen muchos capuchinos españoles que habían entrado en la orden en las provincias españolas de Italia. Durante los siglos XVII y XVIII tuvo gran auge llegando a contar con 125 conventos en el año 1782 . Pero en el año 1835 tuvo lugar la exclaustración general y tuvieron que abandonar España. Su vuelta tiene lugar en el año 1863, con un permiso especial de la reina Isabel II, a Arenys de Mar.

En 1877 se fundará el primer convento de la orden tras la exclaustración, será el de Antequera y gracias a un permiso especial de Alfonso XII. La principal dedicación de los Capuchinos será la predicación, dedicados en especial a las misiones populares, a ellos se debe la idea de crear la congregación de Propaganda Fide (1622). Otra de las actividades en las que descuellan será el apostolado de la caridad y la acción social. En varias epidemias los capuchinos dieron su vida auxiliando a los enfermos: 18 murieron en la epidemia de peste del año 1637 en Málaga (hubo días que un solo religioso llevó sobre sus hombros a 40 fallecidos para enterrarlos), y en la Gran Peste del Levante español durante los años 1647 - 1653 entregaron su vida 169 frailes. Los Capuchinos se encuentran presentes en Andalucía desde 1613 cuando se funda el Convento de Antequera por Fray Severo de Lucena. Tras ese siguieron otros conventos: Granada (1614), Málaga (1619), Jaén (1621) y Andújar (1622). Los conventos fundados originaron la "Custodia Bética" en 1625 y posteriormente la provincia de Andalucía nació de una desmembración de la castellana en 1637. La orden siguió en aumento y en el año 1754 tenía 21 conventos y 602 religiosos.

 

Tras la exclaustración de 1835 la provincia de Andalucía se restaura en el año 1898 siendo el primer provincial Fray Ambrosio de Valencina, y teniendo 70 religiosos en cuatro casas. Los capuchinos andaluces se destacaron en la predicación por pueblos y ciudades en misiones populares . En el siglo XVIII empezarán unas predicaciones dirigidas a los que no solían visitar las iglesias, es la llamada predicación de plaza.

Destacan las figuras de: P. Francisco de Jerez (1613 - 1684), amigo personal de Murillo e inspirados de algunos cuadros del Maestro, también estuvo presente en el Cónclave de 1676 y obtuvo cinco votos para subir al Solio Pontificio. P. Pablo de Cádiz (1640 - 1694), propagador del rezo público del Rosario y fundador de varias cofradías de ésta advocación. Fray Isidoro de Sevilla (1662 - 1750), apóstol mariano llegó a predicar miles de sermones sobre la Virgen, a él se debe la aparición de una nueva advocación de la Madre de Dios: la Divina Pastora de las Almas (8 de septiembre de 1703), cuya devoción se extendió rápidamente por muchos países. Beato Diego José de Cádiz (1743 - 1801), figura insuperable en elocuencia y celo apostólico, también gran propagador de la devoción a la Divina Pastora. P. Ambrosio de Valencina (1858 - 1914), gran predicador tras la exclaustración, supo adaptar las prédicas a los nuevos tiempos de indiferencia y piedad rutinaria, y muchos otros.


No solo con la predicación se han destacado los capuchinos dentro de la intelectualidad han descollado: F. Salvador Joaquín de Sevilla (1767 - 1830) gran recopilador de información sobre la Guerra de la Independencia publicados en su obra LA ESPAÑA TRIUNFANTE DE NAPOLEÓN, FRANCIA Y TODOS SUS ENEMIGOS, constituida por 1008 volúmenes. P. Mariano de Sevilla (1767 - 1823) también relacionado con la guerra de 1808 y que fue proclamado por el pueblo de Cádiz como asesor del Gobernador de la ciudad y miembro de la Junta. Desde 1899 y gracias al impulso del P. Ambrosio de Valencina editan El Adalid Seráfico, revista dedicada a contribución a la cultura cristiana y formación de las familias. En la provincia de Huelva han contado con Casas en Moguer y Huelva (la parroquia del Rocío estuvo muchos años regentada por éstos religiosos). En Moguer estuvieron en el Monasterio de Santa Clara y en la Parroquia de Santa María de la Granada. En Santa Clara estuvieron los Capuchinos desde 1956 hasta 1975, durante unos años estuvo instalada allí la Casa de Formación de la Orden Seráfica.

Por desgracia en la actualidad los capuchinos no tienen presencia en nuestra provincia. Allí dónde han desarrollado su labor son recordados con gran cariño debido especialmente a su espíritu emanado de las enseñanzas de San Francisco. Eran parroquias vivas, abiertas, siempre llenas de gente que desarrollaban las más diversas actividades en ellas (desde dar catequesis hasta cuidar las plantas que luego exornarían el altar), la caridad con los más necesitados siempre estaba presente (a veces su propio almuerzo lo daban a quién llegaba pidiendo algo de ayuda a su puerta), la pastoral de enfermos nunca se podrá superar (eran emocionante ver a aquellos frailes con su hábito llevar la Eucaristía a los enfermos los primeros viernes de cada mes, y cómo repartían esperanza y consuelo entre éstos y su familia). En resumen , una labor que nunca será lo suficientemente valorada pero que si han dejado en muchos un especial cariño por éstos hijos del Seráfico Padre.

POR : JUAN MANUEL MORENO ORTA.


Francisco Tomás Márquez Sánchez (Leopoldo de Alpandeire), Siervo de Dios, nació en Alpandeire (Málaga) el 24 de junio de 1866, de Diego y de Jerónima Sánchez, humildes pero piadosos campesinos. Desde su más tierna infancia ayudó a sus padres en los trabajos del campo y guardando el pequeño rebaño de cabras y ovejas que tenía la familia, y, de joven, trabajando la poca tierra que tenía la familia. A los 33 años vistió el hábito capuchino en el convento de Sevilla. Pasó los primeros años de vida religiosa en los conventos de Sevilla, Granada, Antequera, haciendo los trabajos más laboriosos y humildes.

   

 

En 1914 fue destinado al convento de Granada como limosnero, ejerciendo también de sacristán, allí permaneció el resto de su vida. Con las alforjas sobre las espaldas, descalzo, siempre a pie, "con los pies en el suelo – repetía -- y el corazón en el cielo", recorrerá la ciudad de Granada y los pueblos de los alrededores, pidiendo durante cincuenta años de puerta en puerta, la limosna para sus hermanos y para los pobres. Sin embargo, era más lo que daba que lo que recibía. En su interminable camino enseñaba el catecismo a los niños, exhortaba a los pecadores a la conversión y reprendía con energía a los que blasfemaban. Era acogido en las casas con veneración y respeto; por devoción, a veces, le cortaban pedazos del hábito y de la cuerda. Con frecuencia lo llamaban a las casas de los enfermos, donde recitando las "tres avemarías", realizaba curaciones prodigiosas. Pidiendo la limosna por el centro de Granada, un día cayó rodando por unas escaleras, fracturándose el fémur, permaneciendo aún tres años en el convento, entregado a Dios en la vida contemplativa, que había sido la verdadera pasión de su vida y soportando pacientemente otras enfermedades.


El 9 de febrero de 1956, en el corazón de la noche, se extinguía su vida en Granada. Moría pasada la media noche, pero con las primeras luces del alba la noticia ya estaba en boca de todos y comenzaba un peregrinar incesante para venerar sus restos. Su funeral fue un plebiscito de afecto, amor y veneración.

 
ORACIÓN.-
Oh, Dios que dijiste: "El que se humilla será ensalzado", vuelve los ojos de tu misericordia a las virtudes que practicó tu fiel siervo Fray Leopoldo y haz que también nosotros vivamos humildes y puros en tu santo servicio. Dígnate glorificar a tu siervo en la tierra y concédenos por su intercesión la gracia que te pedimos, si es de tu divino agrado. Amén.
JACULATORIA.- ( Oración muy breve y fervorosa ).
¡Pastora divina de las almas! Por la filial y tierna devoción que te profesó Fray Leopoldo, dígnate interceder ante la Santísima Trinidad para obtener la gracia que te pedimos. (Tres Avemarías).