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La
Orden de los Capuchinos fue fundada por Mateo de Bassi (o de
Bascio), un fraile menor observante (franciscano) de
Montefiescone (Italia), de una vida ejemplar y austera. Para
su reforma de la orden seráfica tomó como modelo a San
Francisco de Asís y a sus primeros compañeros. Con fecha
Roma 10 de junio de 2002, desde el Curio General la
Hermandad recibió una carta donde oficialmente se declaraba
afiliada a la Orden de Frailes Menores Capuchinos, el
Ministro General, OFM Cap ( Fray John Corriveau ) envió
dicho documento donde se refleja y declara que a la
Hermandad ( Saltés, Cofradía Portuaria de Huelva) por su
culto y difusión a la Preciosa Sangre de Nuestro Senor
Jesuscristo y a las Cinco Llagas, por su devoción a la Santa
Cruz de la Redención, que venerara y difundiera San
Francisco y sus santos seguidores, por su identificación con
los fundamentos de dicha Orden y sus ideales. Por su
infinito amor a la Orden capuchina, a la Hermandad de
Nuestra Señora de los Desamparados se le declaraba Hermandad
Benemeritá y afiliada espiritualmente a dicha Orden.Titulo
de Seráfica. como asi consta y en la Sede de la Hermandad c/
Miguel de Unamuno nº2 se puede visualizar la Carta donde se
declara Hermandad Seráfica. |
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| VER
DOCUMENTO DE LA ORDEN DE CAPUCHINOS |
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| VER DOCUMENTO DE LA
SERÁFICA BENDICIÓN |
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Francisco Tomás Márquez Sánchez (Leopoldo de Alpandeire),
Siervo de Dios, nació en Alpandeire (Málaga) el 24 de junio
de 1866, de Diego y de Jerónima Sánchez, humildes pero
piadosos campesinos. Desde su más tierna infancia ayudó a
sus padres en los trabajos del campo y guardando el pequeño
rebaño de cabras y ovejas que tenía la familia, y, de joven,
trabajando la poca tierra que tenía la familia. A los 33
años vistió el hábito capuchino en el convento de Sevilla.
Pasó los primeros años de vida religiosa en los conventos de
Sevilla, Granada, Antequera, haciendo los trabajos más
laboriosos y humildes. |
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En
1914 fue destinado al convento de Granada como limosnero,
ejerciendo también de sacristán, allí permaneció el resto de
su vida. Con las alforjas sobre las espaldas, descalzo,
siempre a pie, "con los pies en el suelo – repetía -- y el
corazón en el cielo", recorrerá la ciudad de Granada y los
pueblos de los alrededores, pidiendo durante cincuenta años
de puerta en puerta, la limosna para sus hermanos y para los
pobres. Sin embargo, era más lo que daba que lo que recibía.
En su interminable camino enseñaba el catecismo a los niños,
exhortaba a los pecadores a la conversión y reprendía con
energía a los que blasfemaban. Era acogido en las casas con
veneración y respeto; por devoción, a veces, le cortaban
pedazos del hábito y de la cuerda. Con frecuencia lo
llamaban a las casas de los enfermos, donde recitando las
"tres avemarías", realizaba curaciones prodigiosas. Pidiendo
la limosna por el centro de Granada, un día cayó rodando por
unas escaleras, fracturándose el fémur, permaneciendo aún
tres años en el convento, entregado a Dios en la vida
contemplativa, que había sido la verdadera pasión de su vida
y soportando pacientemente otras enfermedades. |
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ORACIÓN.-
Oh, Dios que dijiste: "El que se humilla será ensalzado",
vuelve los ojos de tu misericordia a las virtudes que
practicó tu fiel siervo Fray Leopoldo y haz que también
nosotros vivamos humildes y puros en tu santo servicio.
Dígnate glorificar a tu siervo en la tierra y concédenos por
su intercesión la gracia que te pedimos, si es de tu divino
agrado. Amén.
JACULATORIA.- ( Oración muy breve y fervorosa
).
¡Pastora divina de las almas! Por la filial y tierna
devoción que te profesó Fray Leopoldo, dígnate interceder
ante la Santísima Trinidad para obtener la gracia que te
pedimos. (Tres Avemarías). |
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